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Enfermedad Celíaca: banquetes sin gluten

La información contenida en Ladytotal está destinado exclusivamente a propósitos educativos generales y no pretende ser ni será nunca un sustituto de consejo médico profesional relativa a tu condición médica específica o pregunta. Siempre busca el consejo de tu médico o proveedor de salud para cualquier pregunta que puedas tener acerca de tu condición médica.
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La celiaquía es la enfermedad crónica gastrointestinal más frecuente. Se trata de una intolerancia permanente al gluten del trigo, el centeno, la cebada y la avena. Ocurre cuando el sistema inmune reacciona de manera inapropiada ante lo que cree que es un intruso, el gluten. Esta respuesta inflama la mucosa del intestino delgado y provoca una atrofia de las vellosidades intestinales que dificulta la absorción de nutrientes.
El 1% de los europeos la padecen y hay el doble de mujeres que de hombres, aunque el 75% está sin diagnosticar. Esto ocurre por la multitud de síntomas y formas en las que el problema puede manifestarse, como anemia, osteoporosis, infertilidad o problemas neuronales.

En palabras de Eduardo Arranz, presidente de la Sociedad Española de Enfermedad Celíaca (SEEC), “Existe la susceptibilidad de desarrollar la enfermedad pero no necesariamente se va a manifestar”.
Uno de los problemas que está detrás de la celiaquía es que el ser humano “lleva solo 10.000 años comiendo trigo y nuestra base genética todavía no se ha adaptado. Seguimos siendo cazadores recolectores”, explica Juan José Álvarez Millán, Decano del Colegio Oficial de Químicos y Presidente de la Asociación de Químicos de Madrid.
Actualmente, la manera de tener certeza absoluta de que se es celiaco es practicar al paciente una biopsia intestinal, pero el único tratamiento eficaz ante esta enfermedad es llevar una dieta sin gluten durante toda la vida.
Los expertos recomiendan a los celíacos consumir alimentos naturales para tener la certeza de que no contienen gluten tóxico, aunque esto está cambiando. Cada vez existen más productos con la etiqueta “sin gluten” y esa lista sigue creciendo.

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Desde el laboratorio

Lo que no avanza al mismo ritmo son los tratamientos médicos, aunque existen investigaciones prometedoras. Arranz informa de que se está trabajando en la posibilidad de “identificar qué organismos tienen enzimas capaces de digerir el gluten, llamadas glutenasas, y que se pudieran tomar encapsuladas. Es la famosa píldora que los pacientes celíacos esperan. Pero es complicado aunque sí hay varias bacterias que tienen estas enzimas”.
El problema de este método es que habría que saber exactamente la cantidad de gluten que se va a consumir e ingerir una cantidad de enzimas suficiente para contrarrestarlo. La idea es que cuando un paciente salga a tomar algo, antes o en el momento de tomarlo, ingiera la pastilla que va a provocar la destrucción del gluten, pero “si comemos una hamburguesa, ¿cómo sabemos cuánto gluten hay en el panecillo? Es complicado”, añade Arranz.
Otra posibilidad es bloquear la absorción del gluten mediante unos anticuerpos procedentes de la leche que se pegan a él e impiden que el intestino los absorba.
La solución más complicada es producir una vacuna. Identificando cuáles son los fragmentos de gluten tóxicos se podría dar al paciente una dosis repetida para que después no provoque ninguna reacción, como se hace con los pacientes alérgicos. Para Arranz, el problema de esta solución es que “habría que tomar recuerdos de esta vacuna durante toda la vida”.

Soluciones más próximas

En concreto, el pan es todavía una de las asignaturas pendientes para los fabricantes. El que existe actualmente pierde mucha calidad, sabor y textura en comparación al que no es apto para celíacos.
En Irlanda, la investigadora Eimear Gallagher, del Ashtown Food Research Center de Dublín, ha desarrollado un pan con su textura y propiedades nutricionales mejoradas que, entre otras cosas, aporta Omega 3.
Este pan está elaborado a partir de semillas sin gluten extraídas de la quinua y el amaranto, cereales procedentes de Latinoamérica.
Uno de los proyectos internacionales más ambiciosos, en el que está involucrada Carolina Sousa Martín, investigadora del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Universidad de Sevilla, propone cruzar varios tipos de avena procedentes de Grecia, Italia, Francia, Portugal, el norte de Marruecos y Túnez y ver cómo este cereal puede tener una segunda vida sin dar problemas a las personas con intolerancia al gluten.

Fuente: SINC

Imagen: Copyright (c) 123RF Stock Photos

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