La masturbación femenina

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La masturbación, tanto la masculina como la femenina, es la estimulación de los órganos genitales con el objeto de obtención de placer sexual, pudiendo llegar o no al orgasmo. Generalmente se entiende que se trata de una práctica sexual hacia uno mismo, aunque también puede tratarse de la estimulación realizada sobre los genitales de otra persona con los mismos fines placenteros (como ocurre en la masturbación mutua).

Técnica Consiste en el estimulo manual del clítoris, vulva y vagina en la mujer. Puede comprender además la inserción de dedos u objetos en el ano; y la estimulación de la o vulva con vibradores, los cuales pueden ser a su vez insertados en la vagina o el ano. Leer o ver pornografía o fantasías sexuales son ayudas comunes a la hora de masturbarse. Otras personas acudirán a la memoria de momentos sexuales previamente vividos para la masturbación. Es común masturbarse hasta momentos próximos al orgasmo y luego detenerse un momento para reducir la excitación y luego continuar masturbándose. Pueden repetir este ciclo varias veces para potenciar orgasmos más fuertes.



La mayoría de las mujeres (98%) se masturba estimulando la zona del clítoris. Una cuarta parte de ellas suelen añadir también el estímulo vaginal introduciéndose sus dedos, consoladores , vibradores, o bolas de Ben Wa (bolas chinas), para incrementar la sensación placentera. Pero el estímulo exclusivo de la vagina para masturbarse es un procedimiento extremadamente minoritario. Las mujeres utilizan los dedos para masturbarse; estimulando el clítoris. Suelen lubricarse los dedos, bien introduciéndolos de vez en cuando en la vagina para extender su humedad al clítoris, o bien mojándolos con su propia saliva, también pueden estimular el punto G ubicado en la pared anterior de la vagina (por detrás del pubis). Muchas mujeres suelen estimular, con la mano libre los pezones y mamas. La estimulación anal también disfrutada por algunas. La gran mayoría de las mujeres (73%) se masturban acostadas (o en el baño) y con las piernas abiertas, un 10% lo hace boca abajo y las piernas más juntas o muy juntas. La mitad de estas últimas no emplean los dedos para masturbarse, sino que se frotan contra una almohada, el rebujo de las sábanas o montando algún peluche. Algunas se masturban usando solo la presión aplicada de la palma de la mano sobre sin contacto directo con el clítoris sobre la ropa. El 3% de las mujeres se masturba en cualquier postura simplemente contrayendo los muslos, creando presión en los genitales. Esto puede ser potencialmente realizado en público sin que los observadores casuales lo noten. De paradas o apoyadas sobre la esquina de un mueble, o incluso sentadas sobre una maquina lavadora funcionando, puede ser usados para estimular el clítoris a través de los labios y ropas.  Otro 2% lo hace empleando el chorro de agua de la ducha o la bañera. Y existe un 2% más que lo hace sin manos, estimulándose sólo con fantasías.

A pesar de las numerosas técnicas existentes para masturbarse, la mayoría de las mujeres (71%) suelen serle fiel a una de ellas durante toda su vida. El uso de dildos, vibradores y otros juguetes eróticos se está extendiendo cada vez más entre la población femenina. No resulta fácil saber cuántas los emplean. Pero las diferentes encuestas demuestran que entre una de cada cuatro y dos de cada tres mujeres, según los países, utilizan estos artilugios. Los terapistas sexuales a veces recomendaran que pacientes mujeres se tomen el tiempo para llegar al orgasmo, especialmente si no lo han hecho antes.[1][2]

Masturbación mutua La masturbación mutua es un acto sexual donde dos o más personas se estimulan a si mismas o una a la otra usando las manos u otros objetos. Esto puede ser realizado en situaciones donde los participantes no se se sienten físicamente capaces, es socialmente inapropiado o no desean una relación coital, pero aun desean un acto sexual mutuo. Esto, además, puede usarse como un juego previo al coito o simplemente como alternativa ala penetración. Para algunas personas, puede ser la primera actividad sexual y para otras la principal actividad sexual de elección sobre otras. La masturbación mutual es practicada por gente de de todas las orientaciones sexuales. Si se usa como alternativa a la penetración pene vagina, el objetivo puede ser preservar la virginidad o prevenir un embarazo.

La masturbacion mutua, el acto por el cual dos o más parejas se estimulan a sí mismos  en la presencia del otro, permite a la pareja revelar el “mapa de sus centros del placer”. Visualizar a una pareja masturbarse es una actividad educativa, para  conocer el modo en que él o ella encuentran el placer. Cada pareja puede aprender a donde le gusta a la otra que la toquen. La masturbación puede complementar al coito, en el sexo heterosexual una mujer puede masturbarse para alcanzar más prontamente el orgasmo en posiciones donde el clítoris no es estimulado, aunque muchas mujeres temen masturbarse durante la relación sexual, para no exacerbar algunas inseguridades masculinas. En el coito homosexual la masturbación usualmente juega un rol fundamental.

Utilidad evolutiva

La masturbación puede incrementar la fertilidad durante el coito. La masturbación femenina altera condiciones en la vagina, cérvix y útero, de manera que puede alterar las chances de concepción dependiendo del tiempo del coito. Un orgasmo femenino entre un minuto antes y 45 minutos después del acto sexual, favorece las chances de que el esperma llegue al ovulo y el consiguiente embarazo.[3][4] La masturbación femenina puede también proteger contra infecciones cervicales, incrementando la acidez del moco cervical o moviendo tejido muerto fuera del cérvix.[4]

Extensión de la masturbación

Diferentes estudios han encontrado que la masturbación es frecuente en humanos. Los estudios de Alfred Kinsey's han mostrado que un  62% de las mujeres se han masturbado durante la vida.[5] Similares resultados se hayaron en una encuesta británica. Se encontró que el  71% de las mujeres se masturbaron a lo largo de sus vidas. El 37% de la mujeres se masturbaron en las cuatro semanas previas a la encuesta, mientras que el  18% de las mujeres confesaron masturbarse en los 7 últimos días.[7]No es cierto que los hombres se inicien en la masturbación antes que las mujeres por tener un órgano sexual tan "evidente" y que tienen que tocarse a diario por razones fisiológicas e higiénicas. Está demostrado[6] que hay más mujeres que hombres que se inician en la masturbación antes de los 10 años de edad. Lo hacen así entre el 20% y el 42% de las mujeres, al menos, y entre el 3% y el 13% de los hombres. También hay un 42% a 52% de mujeres que comienzan a hacerlo, como los hombres, durante la adolescencia. Por eso, las mujeres aprenden a masturbarse espontáneamente con mayor frecuencia que los hombres (lo hacen siendo más niñas y sin haber hablado con nadie del tema), quienes suelen iniciarse más tarde, tras hablar con sus compañeros o leer sobre el tema. (Mujeres: entre el 57% y el 62%; hombres: 28%). Otra vieja idea, falsa, que se resiste a sucumbir, es que los hombres y las mujeres continúan masturbándose después de establecer relaciones de pareja. Incluso aunque tales relaciones sean satisfactorias, el 75% de los varones y el 75% al 91% de las señoras emparejados continúan haciéndolo[6].Se ha observado que mientras la frecuencia con la que los hombres emparejados acuden a la masturbación disminuye desde el momento que comienzan a tener relaciones sexuales y sigue descendiendo con el paso del tiempo, en las mujeres la frecuencia se mantiene igual o aumenta en la mayoría de los casos, sobre todo entre las que son más jóvenes.

Tanto para evitar los embarazos no deseados como para evitar enfermedades de transmisión sexual, la masturbación es la práctica sexual más segura. No existe ninguna evidencia científica ni médica de que la masturbación manual dañe la salud física o mental. Sin embargo, las personas pueden experimentar sensaciones de culpa durante la masturbación o después de la misma si han sido sugestionados en su contra con anterioridad.

Inserción de objetos
Los objetos insertados en la vagina o ano, deben ser limpios y lisos de manera que no erosione la mucosa o que no se rompan dentro. Precaución debe ser tenida en cuenta de no introducir por el ano, objetos que no tengan base o modo de asirlo, si se introducen completamente en el recto, requerirá intervención médica para retirarlo. La mujer no deberá introducir en su vagina un objeto que haya estado antes en el ano, por el riesgo de introducir peligrosos gérmenes.

Embarazo
La masturbación mutua que involucre a un hombre y una mujer puede resultar en embarazo, solo si el semen cae en la vulva.

Patologias A pesar de los efectos beneficiosos de la masturbación si empieza a afectar la vida diaria de una persona es un signo de alarma, si lo enfrenta a riesgos, actividades ilegales o destructivas. La masturbación muy frecuente y compulsiva puede ser vista como un signo de adicción sexual.[8] También la masturbación forma parte integrante de varias parafilias.
La masturbación mutua puede resultar en contagio de enfermedades de trasmisión sexual por el contacto con fluidos orgánicos.


Referencias:
1^ Shuman, Tracy (2006-02). Your Guide to Masturbation (html). WebMD, Inc./The Cleveland Clinic Department of Obstetrics and Gynecology. Retrieved on 2006-07-29.
2^ Knowles, Jon (2002-11). Masturbation — From Stigma to Sexual Health (html). Katharine Dexter McCormick Library/Planned Parenthood Federation of America, Inc.. Retrieved on 2006-07-29.
3^ a b Baker, Robin R.; Bellis, Mark A. (Nov 1993). "Human sperm competition: Ejaculate manipulation by females and a function for the female orgasm.". Animal Behaviour 46 (5): p887, 23p.
4^ Thomsen, Ruth (October 2000). "Sperm Competition and the Function of Masturbation in Japanese Macaques". Ludwig-Maximilians-Universität München.
5^ a b The Kinsey Institute Data from Alfred Kinsey's studies. Published online.
6.-Ramos, Jesús (2002), Un encuentro con el placer. La Masturbación Femenina, Madrid: Espasa-Calpe. ISBN 84-670-0279-4
7^ a b Gerressu, M., Mercer, C.H., Graham, C.A., Wellings, K. and Johnson, A.M. (2007). Prevalence of Masturbation and Associated Factors in a British National Probability Survey. Archives of Sexual Behavior, Published online.
8^ Dening, Sarah. The Mythology of Sex. Macmillian 1996, ISBN 978 0028612072